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Es bueno el cilantro… pero no tanto

En esta columna, Juan Rayo profundiza sobre la situación de Codelco y el royalty acordado para la minería privada. “El ideal sería que Codelco pudiese reinvertir alrededor del 50% de sus ganancias para poder reforzar la empresa y volver hacerla grande”, sostiene.

Por Juan Rayo P., vicepresidente de Voces Mineras A.G.

Este dicho campesino es siempre aplicable al razonable deseo de todos los gobiernos, de cobrar más a los que ganan más, sobre todo, a las empresas productoras de alto margen.

El Estado es el dueño de todos los minerales de nuestro territorio, y puede explotarlos directamente (Codelco) o concesionarlos (privados) para que terceros los exploten y usufructúen de dicha riqueza.

En el caso de Codelco, si bien el Estado reintegra el 100% de sus excedentes, no ha sido un buen dueño y no le ha permitido capitalizar prácticamente nada de sus utilidades; por ello, esta empresa estatal está sobre endeudada, todos sus proyectos estructurales tienen atrasos y dificultades, con márgenes decrecientes y reducción de producción, etc.

En Codelco se aplicó directamente el refrán a que hace referencia el título de esta columna: el Directorio de la Corporación no debería haber aceptado que todos los gobiernos usufructuaran de ella, estrujándola y endeudándola para tener fondos para uso de la cartera social y presupuesto militar. Hoy se ha vuelto a hablar de vender Codelco, dado su nivel de deterioro y su baja rentabilidad. Está claro que tener un 100% de impuesto a las ganancias es malo, ya que puede matar empresas pujantes (mucho cilantro no permite comer nada).

En Bolivia los impuestos reales y directos, más los indirectos, permiten estimar que, entre el Estado y los comuneros, se retiene entre un 70 y 80% de las utilidades. Por ello, Bolivia casi no tiene minería del cobre en operación, y sólo se explotan y benefician yacimientos polimetálicos de alta ley en forma muy selectiva (con leyes de corte equivalente a 0,8% Cut), vale decir toda la minería boliviana está siendo “floreada” (mucho cilantro nunca es bueno).

En Chile, los políticos de diversos partidos y gran parte de la sociedad educada empezaron a sospechar, desde hace algún tiempo, que la minería (sobre todo la gran minería privada) no tributa satisfactoriamente para el Estado y las comunidades aledañas. Las cifras son variadas, pero oscilan entre el 30 y 40% de las ganancias (a la comida le falta cilantro).

Los primeros intentos de ajuste fueron escandalosos, vía el royalty se podía haber capturado más del 60% de las utilidades (los cocineros estaban con muchas ganas de sazonar las comidas), pero afortunadamente primó la razonabilidad y el valor final acordado fue algo inferior al 50% (con ello la cantidad de cilantro estimula a comer más).

Siguiendo la lógica campesina, cuando el dueño de un predio (cualquier tamaño y condición) no quiere o no puede trabajarlo, se lo pasa a un agricultor interesado que pone maquinarias, semillas y esfuerzo, y cuando se termina la cosecha, el dueño y el agricultor se reparten equitativamente la producción obtenida y ambos normalmente se van contentos. En la minería estamos llegando a algo parecido, el innegable dueño de los recursos mineros permite que un privado explote sus riquezas y se queda con casi la mitad de los beneficios. El ideal sería que Codelco pudiese reinvertir alrededor del 50% de sus ganancias para poder reforzar la empresa y volver hacerla grande.

A todos nos gustan las comidas con una razonable cantidad de cilantro, y sinceramente creo que el valor final acordado para la minería privada es razonable y serán muchas las empresas mineras actuales y futuras que se interesarán en desarrollar nuevos proyectos en Chile.

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