De acuerdo con el ingeniero y socio de Voces Mineras, “lo más virtuoso es una relación colaborativa y directa” entre mandante y contratista. Asimismo, insta a un adecuado equilibrio en la gestión de los riesgos que involucra desarrollar un proyecto.
Una tendencia que ha caracterizado el desarrollo de proyectos mineros en los últimos años ha sido el alza significativa de sus presupuestos en una gran mayoría de casos y los retrasos en sus itinerarios. En esta entrevista de Voz Experta VVMM, Jorge Mas, ingeniero civil de Minas especializado en construcción, aborda los factores que inciden en que una ejecución sea exitosa y para que las adecuaciones se mantengan dentro de un rango acotado.
Al respecto, enfatiza en la importancia de contar con una ingeniería suficientemente desarrollada desde el inicio de la construcción, un mayor involucramiento de los mandantes, programas que consideren contingencias y externalidades, un equipo con experiencia y capacidad para abordar posibles cambios, asignar los riesgos a la parte que mejor los pueda gestionar y, principalmente, mantener una relación colaborativa y directa entre mandante y contratista.

– De acuerdo con la experiencia y características de los proyectos mineros en Chile, ¿qué modelo de ejecución de contratos ha resultado ser más exitosa y por qué?
– No hay un modelo “perfecto” ni único para tener un buen resultado en el desarrollo de los proyectos. Según la experiencia de cada mandante y su estructura de gerenciamiento de proyectos, se hacen las adecuaciones de acuerdo a sus características y necesidades.
En general, los grandes proyectos mineros han tenido importantes sobrecostos y extensión de sus programas de construcción, generando conflictos entre las distintas partes de los contratos. Los factores que han incidido principalmente se relacionan con una ingeniería inmadura y/o con un grado de desarrollo insuficiente para la construcción. Lo anterior ha implicado que los proyectos requieran cuantiosas órdenes de cambio, las cuales afectan los presupuestos y programas de construcción, incidiendo también en la productividad y secuencia de las distintas actividades y en la entrega de suministros. Es normal que los proyectos tengan modificaciones de ingeniería y, por ende, cambios de presupuesto y cronograma, pero en un rango acotado, inferior al 15%.
De acuerdo con nuestra experiencia, la ingeniería debe ser liderada por los mandantes, así como éstos deben incluir los estudios y talleres de constructibilidad desarrollados por empresas constructoras. Esta participación temprana de las empresas en los programas de constructibilidad disminuye las contingencias y permite hacer las correcciones en forma previa al inicio de la construcción.
Asimismo, ha resultado más funcional que el gerenciamiento de los proyectos sea por parte de los mandantes y que éste licite paquetes de tamaño medio de las distintas especialidades.
– ¿Qué factores inciden en que un proyecto minero tenga éxito en su ejecución, particularmente en el cumplimiento de su cronograma y costos previstos?
– Hay múltiples factores que inciden en que un proyecto minero sea exitoso en su construcción que, en términos generales, es función de la adecuada planificación, la correcta ejecución y la ponderación de las externalidades.
Ha sido un error frecuente iniciar la construcción con una ingeniería no suficientemente desarrollada, basado en la premisa de que se gana tiempo en el cronograma general al ir desarrollado la ingeniería en paralelo con la construcción, pero en la práctica no ha sido así, porque se generan considerables órdenes de cambio, lo que en definitiva impide cumplir el ahorro de tiempo previsto y con las consecuencias en el presupuesto.
También están los programas de construcción con bases “optimistas”, que no consideran las contingencias constructivas o de externalidades. Las contingencias pueden provenir no sólo de aspectos constructivos, sino también de aspectos geotécnicos, de recursos como el agua, interferencias con otros contratos y/o la operación, condiciones de terreno distintas a las descritas originalmente, entre otros.
En tanto, los equipos gerenciales y técnicos, por parte del mandante y los constructores, deben ser lo suficientemente experimentados para llevar a cabo el proyecto y ser capaces de abordar con la debida celeridad las modificaciones que se puedan producir. Estas no sólo pueden provenir de órdenes de cambio de ingeniería, sino también de cambios en la cadena de suministros, cambios de precios, temas de seguridad, temas climáticos, etc.
Asimismo, es muy importante que los contratos de construcción tengan alojados los riesgos en la parte capaz de gestionarlos. Es un error común traspasar más riesgos a los constructores, sin tener éstos la mejor opción para gestionarlos. Los talleres de análisis de riesgos, realizados tempranamente, estableciendo la matriz asociada, ayudan a identificar la actividad a realizar y quién debe gestionar para mitigar y/o eliminarlos.
Otro factor que influye en que un proyecto tenga éxito en su ejecución, es la permisología y los acuerdos con la comunidad debidamente cerrados y aprobados por parte del mandante.

Correlación y equilibrio
– ¿Qué importancia tiene que el plan de ingeniería tenga una correlación con el plan de construcción?
– La ingeniería de diseño, la ingeniería de constructibilidad, los planos de construcción, etc., debidamente desarrollados, tienen una correlación directa con el devenir de los proyectos. Una ingeniería con un grado de desarrollo baja implica necesariamente la modificación continua de los presupuestos y de los planes y programas de construcción.
En cambio, la ingeniería debidamente desarrollada permite una adecuada planificación del proyecto en sus distintas fases, tales como, la compra de equipos e insumos críticos, la preparación de infraestructura de construcción, la preparación de los servicios, la contratación oportuna del personal y, por supuesto, los contratos de construcción con sus debidos presupuestos y programas de ejecución.
– ¿Cuán equilibrados son los contratos de ejecución de proyectos en relación a los riesgos que asume cada parte, mandante y contratista?
– En general, establecer un adecuado equilibrio en la gestión de los riesgos es un importante tema en la negociación de los contratos. Hay una tendencia errónea en querer asignar más riesgos a la otra parte, ya sea a la ingeniería o los constructores, en aras de un supuesto de mayor agilidad para resolver, lo cual en la práctica no ocurre. Los riesgos deben asignarse a la parte que los puede gestionar mejor.
Los sistemas de aprobación de órdenes de ingeniería y, como consecuencia, afectaciones al presupuesto y programa, muchas veces tienen soluciones extemporáneas que no están de acuerdo con las necesidades del proyecto, sobre todo cuando el mandante no tiene una relación directa con el contratista, sino que ha subcontratado en otras empresas estos temas.
Considerando que ambas partes, es decir, el mandante y el constructor, tienen el mismo objetivo, que es el cumplimento del presupuesto y cronograma, lo más virtuoso es una relación colaborativa y directa. La relación mandante-contratista es esencial, lo cual implica evitar los “contratos por adhesión”.
– Respecto de las especialidades requeridas, ¿qué cuellos de botella advierte para los futuros proyectos?
– Hoy en día el sector construcción está con un nivel de actividad inferior a lo normal y, por ende, existe personal disponible para desarrollar las obras, pero dependiendo de la simultaneidad de los proyectos de inversión por llegar, la contratación puede ser un cuello de botella y haya que recurrir a personal de otras áreas de la economía o de países vecinos. Producto del Covid y de la falta de continuidad de proyectos importantes, muchos profesionales y personal especializado emigró a otros sectores económicos. Las empresas han debido hacer grandes esfuerzos de capacitación y motivación para atraer personal a las obras de construcción.
Las especialidades más requeridas y que exigirán importantes esfuerzos por parte de las empresas constructoras, corresponden a profesionales y técnicos, tales como: gerentes de proyectos, jefes de terreno, jefes de oficinas técnicas de obras, supervisores/técnicos de áreas de servicios eléctricos y mecánicos, programadores, geomecánicos, entre otros.