Juan Villarzú R.

Juan Villarzú Rohde y la transformación de Codelco

En las décadas de 1990 y 2000 hubo relevantes transformaciones en Codelco que, si bien fueron producto de un importante trabajo en equipo, muchas de ellas tuvieron el sello de la gestión de Juan Villarzú. Esa impronta es descrita por diversos ejecutivos que trabajaron con él directamente o conocieron su labor desde otras posiciones.

El presente artículo recoge testimonios que tienen por propósito identificar y recordar el aporte de Juan Villarzú Rohde (QEPD), como Presidente Ejecutivo de Codelco entre 1994 y 1996, y durante los años 2000 al 2006. En este período la empresa tuvo cambios importantes en aspectos de organización y desarrollo estratégico, los que favorecieron el inicio de una nueva etapa, caracterizada por aumentos en la producción y productividad, ejecución de grandes proyectos y aplicación de nuevas tecnologías, incorporación del medioambiente como parte del negocio y alianzas internacionales, todo apoyado por un intenso y continuo plan de desarrollo de ejecutivos y trabajadores.

Esos cambios en la gestión superior de Codelco fueron producto de un gran trabajo en equipo, pero tuvieron, sin duda, el sello e impronta personal de Juan Villarzú.

Para conocer mejor ese rol hemos invitado a ejecutivos que trabajaron directamente con él o que lo conocieron como presidente ejecutivo desde otras posiciones. En estos testimonios se van identificando acentos y rasgos modernizadores en la gestión de Codelco, los que aportaron significativamente a la estabilidad productiva y desarrollo de la empresa como mayor productor de cobre del mundo. 

Juan Enrique Morales, socio de Voces Mineras A.G.



Marcos Lima.

Liderazgo indiscutido

Testimonio de Marcos Lima, ex presidente ejecutivo y director de Codelco.

– “Cómo no me contaste sobre la difícil situación de Codelco debido al problema generado por Juan Pablo Dávila, antes de aceptar  ser tu  Vice de Administración y Finanzas”, le enrostré a Juan Villarzú, al aterrizar en Santiago el verano del 94, e iniciar aceleradamente la planificación del trabajo de conducir  la principal empresa del país y la mayor productora de cobre del mundo.

– “¿Si te hubiera contado, habrías dicho que no?”, me respondió Juan, con ese estilo tan directo, apuntando a la responsabilidad con nuestro país, de sacar adelante una tarea, la más difícil que se visualizaba en el naciente gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle.

Juan Villarzú tenía un liderazgo indiscutido, con una visión estratégica notable, lo que demostró una vez más, armando un extraordinario equipo que luego tuve el privilegio de conducir, un “dream team” con grandes nombres de la minería y de la gestión de empresas en Chile. Haber llevado a Codelco a aumentar su producción de 1, 2 millones a 1, 6 millones de toneladas, bajar sus costos de 60 c/lb a menos de 40 c/lb, y elevar su productividad en un 85%, son logros que pocas empresas en el mundo minero pueden mostrar…y en seis años ese equipo lo consiguió. 

Rápidamente se definieron los nombres que conducirían la empresa y armamos una reunión para discutir acerca de las prioridades del momento, con una crisis desatada, y con muchos pidiendo la privatización de Codelco. Me correspondió apoyarlo en esa tarea, aprovechando la confianza que tenía con él en temas estratégicos, al haber sido su asesor en esas materias en la época en que dirigió el Banco de Chile. 

¿Cuál fue la estrategia inicial? Muy simple: concentrarse en el negocio minero, superar las deficiencias de gestión, mejorar la relación con los trabajadores y asociarse con privados para potenciar el retorno de sus activos. 

A esos ejes estratégicos se agregaron ambiciosos compromisos con el dueño, todos los chilenos, que lograron cumplirse a cabalidad: bajar los costos en 10 c/lb (en los seis años anteriores habían subido 20c/lb, un 50%), seguir siendo el líder en producción a nivel mundial y entregar todo el excedente al Fisco, financiando el crecimiento con fuentes internas y venta de activos. 

Aún recuerdo que algunos altos ejecutivos –con experiencia en Codelco–consideraron estas metas imposibles de lograr, lo que a poco andar se demostró equivocado. Juan no era de esos ejecutivos que gustan levantar la voz, les molestan las discrepancias y que exigen obediencia ciega. Al contrario, depositaba confianza en los equipos, escuchaba a las personas, permitía el disenso, se dejaba convencer con buenas razones y nunca le tembló la mano para tomar, al final, una decisión.

Tanto así que, transcurridos un par de años, en enero de 1996, al terminar un ejercicio de planificación estratégica con todo el equipo ejecutivo y dirigido por el gran profesor Arnoldo Hax, éste le pregunta si está decidida la privatización de Codelco, ya que la estrategia acordada, con una gran orientación hacia la descentralización en la gestión y la toma de decisiones, forzaría un comportamiento que desarmaría la empresa, haciendo viable el proceso privatizador. Juan Villarzú, consciente del riesgo que se estaba asumiendo, con mucha calma, decide en ese instante, dejar stand by el plan y nos convoca a una revisión del mismo y a una nueva jornada para varios meses después. Otro hubiera perseverado en el error, sobre todo frente a sus subordinados; Juan era capaz de reconocerlo y enmendar el rumbo.

En mis más de 50 años de académico, ejecutivo y consultor, no he conocido un ejecutivo más completo y equilibrado que Juan Villarzú. Siempre hizo honor a lo que decía: “Administrar bien Codelco, una empresa de todos los Chile, no es un desafío técnico, es un desafío ético”.


Ricardo Álvarez.

Relaciones de colaboración y confianza

Testimonio de Ricardo Álvarez, director de Codelco.

Un rasgo distintivo de Juan fue su convicción de que las relaciones de colaboración son una fuente esencial de creación de valor. Sobre esa base fomentó el diálogo, la cooperación y la construcción de confianza, para generar mejores resultados que los de la confrontación, la cual, en su mirada, destruía valor para las organizaciones y las personas. 

Con esa impronta, el desarrollo de equipos de alto desempeño y su liderazgo estuvieron marcados por una especial preocupación por el crecimiento de las personas. Para Juan, el éxito de las organizaciones dependía no sólo de la excelencia técnica de sus equipos, sino también de la formación de valores sólidos y del fortalecimiento de las capacidades y competencias de quienes trabajábamos con él, promoviendo atributos como la integridad, el apego a los valores, la asertividad, la confianza en sí mismo, la capacidad de pedir ayuda cuando fuese necesario, la colaboración con los demás, la transparencia en el actuar, la humildad para reconocer errores y la generosidad para valorar y destacar los logros ajenos, entre otros. 

A modo de ejemplo, no puedo dejar de mencionar las frecuentes reuniones anuales de ejecutivos (RAE), en las que además de entregar su mirada estratégica sobre el rumbo de Codelco, nos permitían participar activamente en su tarea, a la vez que nos brindaban, con el apoyo de asesoría experta, la oportunidad de desarrollar esas competencias distintivas y ponerlas al servicio de objetivos compartidos.

Quienes trabajamos con él aprendimos, en la acción, la importancia de las personas y del trabajo en equipo. Juan nos motivó a formar grupos de alto desempeño, a crear ambientes de confianza y a promover una cultura basada en el respeto mutuo, la responsabilidad y el aprendizaje permanente. Su liderazgo se caracterizó por exigir excelencia, pero también por impulsar el crecimiento profesional, ayudando al despliegue pleno de talentos y capacidades.

Su legado trasciende sus importantes logros profesionales y públicos. Permanece en quienes nos formamos con él, en los equipos que ayudó a construir y en la convicción que transmitió durante toda su vida: que el verdadero progreso se alcanza sobre la base de la integridad, la colaboración, el desarrollo de las personas y la construcción de relaciones de confianza, capaces de generar valor sostenible para la sociedad.


Eduardo Loyola.

Alianza Estratégica para modernizar Codelco

Testimonio de Eduardo Loyola, ex gerente corporativo de Gestión y Fiscalización de Empresas Contratistas en Codelco.

En las postrimerías del gobierno del Presidente Patricio Aylwin, las relaciones de los trabajadores de Codelco con la administración central estaban deterioradas, al extremo que se hablaba –en sordina– de un paro indefinido. A través del Ministerio del Trabajo que lideraba el entonces Ministro René Cortázar y donde el suscrito oficiaba de Subsecretario, solicitaron que se les consiguiera una audiencia privada con el Primer Mandatario. Don Patricio, acompañado de las autoridades mencionadas, muy de mañana, recibió en su domicilio a la directiva de la Federación de Trabajadores del Cobre (FTC), encabezada por Raimundo Espinoza. A esa reunión, el Presidente no citó a los ejecutivos de la empresa. Luego de un diálogo franco, que concluyó con la promesa de corregir las deficiencias denunciadas, los dirigentes manifestaron al Presidente su decisión de suspender el paro. 

Tiempo después ocurriría el episodio conocido como “Davilazo”. El 11 de marzo de 1994 asumió un nuevo gobierno de la Concertación. El Presidente Eduardo Frei Ruiz Tagle nombró a Juan Villarzú como Presidente Ejecutivo de Codelco. Éste formó un equipo de amplia experiencia profesional y política para sacar a la empresa de la crisis. Al suscrito le pidió asumir como Vicepresidente de Recursos Humanos, cargo que ejercería por los próximos seis años. 

En nuestra primera reunión –antes de asumir– delineamos el trabajo por realizar. El eje principal fue perfeccionar –con perspectiva de futuro– las relaciones con los sindicatos y sus afiliados. En ese consenso temprano estuvo el germen de la Alianza Estratégica, suscrita con la FTC primero y con la FESUC más tarde, cuyo objetivo fue dar un salto modernizador a Codelco con el apoyo decidido de los trabajadores. 

La nueva mirada recibió apoyo, pero también hubo espíritus conservadores que la criticaron, argumentando que se hipotecaban las facultades de administración de la empresa y –desde el sindicalismo– que se arriaban las banderas reivindicativas de los trabajadores. Nada de eso ocurrió. Marcos Lima, sucesor de Juan Villarzú, apoyó con fuerza la nueva política laboral. Los números de ese sexenio realzan el virtuosismo de una alianza inédita, que tuvo a Villarzú y Espinoza como sus principales inspiradores. 


Nicolás Majluf.

Manejo responsable y profesional

Testimonio de Nicolás Majluf, ex director de Codelco.

Tuve el privilegio de trabajar en Codelco entre 1994 y 2000. Juan Villarzú me invitó a ser parte del Directorio. Para mí, fue la experiencia más desafiante y satisfactoria que tuve como director de una gran empresa del país. Fue muy distinta a todos los otros directorios en que tuve la oportunidad de participar. 

Juan convocó a un grupo grande de profesionales y, antes de asumir nuestras responsabilidades, nos hizo trabajar como equipo. Esto fue clave, porque definió de un modo creativo y único el gobierno corporativo de la empresa. En el Directorio, además de las personas que la ley exigía nombrar, hubo dos invitaciones a profesionales independientes. Yo fui uno de ellos. 

Al comienzo de nuestra gestión tuvimos dos pruebas de fuego. Nos correspondió manejar dos crisis que no esperábamos. Una fue el caso de Juan Pablo Dávila (“el Davilazo”) y la otra, la redefinición de los términos de la licitación de El Abra. Juan demostró ante estas circunstancias un manejo notable de los temas políticos, comunicacionales y económicos, entre otras aptitudes. 

El éxito conseguido permitió a Juan consolidar una política clave para el manejo responsable de la empresa. Existía la costumbre de recurrir al gobierno para ventilar los temas de manejo interno de Codelco. Juan logró que el gobierno de la época delegara completamente la responsabilidad de gestión de Codelco en su Directorio y sus ejecutivos, lo que se pudo conseguir por la confianza que Juan daba a las autoridades del país de su compromiso y profesionalismo. 

Y luego vino la reestructuración del trabajo de gestión de Codelco. Juan avanzó de un modo radical en la descentralización de las responsabilidades, al crear los Comité de Administración Divisional (CAD). Dio una gran autonomía al manejo de las divisiones y delegó en mayor medida la responsabilidad en sus ejecutivos por la gestión de cada división. En particular, les hizo prestar una mayor atención a la rentabilidad, además de los temas de operación, manejo de personas, medioambiente y de relación con la comunidad, entre otras materias de relevancia. 

Pero Juan tenía claro que Codelco debía manejarse como una empresa integrada. Por ello, para evitar que esta autonomía de las divisiones diera origen a una diversidad de políticas y formas de manejarlas, definió muy cuidadosamente la composición de los CAD y creó un Comité Corporativo amplio (de unas 40 personas), en el que participaban las autoridades superiores de la Corporación, de cada una de las divisiones y los dos directores independientes. Mensualmente se revisaba la marcha de la empresa como un todo y se definían políticas uniformes para todas sus decisiones. 

Tal vez el logro que mejor representa lo que Juan consiguió en Codelco es La Alianza Estratégica, que llevó a la redefinición de la relación histórica de enfrentamiento con las dirigencias sindicales y los trabajadores de la empresa. Se avanzó hacia una relación basada en la congruencia de intereses y la colaboración, que no tenía paralelos en la historia de la empresa. 

Los resultados de Codelco en este período no se han vuelto a repetir. Hubo crecimiento, rentabilidad, aumento de la productividad, paz social, aceptables relaciones con las comunidades locales y un decidido impulso a los temas medioambientales, que habían sido históricamente ignorados, porque no había conciencia de su importancia. 

Gracias Juan por ser el artífice de un Codelco que brilló más que nunca antes como la gran empresa del país.


Isabel Marshall.

Sustentabilidad y acceso a mercados

Testimonio de Isabel Marshall, ex directora de Codelco.

Juan Villarzú tuvo visiones estratégicas integradoras. Vio que los temas de sustentabilidad y de acceso a nuestros mercados estaban estrechamente ligados, y que dicho acceso se vería crecientemente afectado si la empresa no tenía un buen estándar en su gestión sustentable. También entendía que la sustentabilidad abarcaba múltiples dimensiones: medioambientales, comunitarios, seguridad, salud ocupacional, y que éstas se irían ampliando con el tiempo.

Creía que Codelco debía ser líder en estas materias.

En el año 2001 me propuso formar una Vicepresidencia que aunara la gestión de sustentabilidad y de desarrollo y defensa de mercados, incluyendo las implicancias regulatorias crecientes en esta esfera, tanto nacionales como internacionales.

Esta era una visión novedosa.  En Codelco, como ocurre en casi todas las grandes empresas mineras, los temas de sustentabilidad y de desarrollo y defensa de mercados, incluidos aspectos regulatorios, los veían distintas áreas. La coordinación y mirada integral era débil. Juntar estas materias en una Vicepresidencia resolvía esta dificultad, facilitando una gestión conjunta. 

Con su liderazgo y apoyo permanente logramos que todas las operaciones de Codelco, incluida la Casa Matriz, se certificaran en los estándares internacionales de gestión ambiental y de seguridad y salud ocupacional, con las auditorías externas correspondientes. La empresa además se adelantó en tener un reporte de sustentabilidad, también de acuerdo a estándares internacionales y auditado al máximo nivel.

Juan creía en la importancia de abordar el desarrollo y defensa de mercados en forma colaborativa con las otras empresas de cobre de la industria. Fue así como promovió que Codelco tuviera un rol muy activo en el International Copper Association (ICA) y fue presidente de esta organización. 

Como Presidente Ejecutivo de Codelco, Juan dio prioridad a estos temas en la estrategia de la empresa. La gestión ambiental, seguridad y salud ocupacional y la relación con las comunidades se trabajaron en conjunto con las Divisiones de Codelco. Los temas regulatorios de sustentabilidad, nacionales e internacionales (ambientales, de seguridad y salud ocupacional, comunitarios), se trabajaron en forma rigurosa con apoyo académico/científico y, en general, donde correspondía, en conjunto con otras empresas del sector.

Tuve el privilegio de trabajar con él y contar con su permanente apoyo en esta visión y gestión integrada de sustentabilidad y acceso a mercados; y en posicionar a Codelco como líder en estas materias. 


Juan Enrique Morales.

Estrategia de desarrollo exitosa

Testimonio de Juan Enrique Morales, ex director de Codelco, socio de Voces Mineras A.G.

Desde 1994 hasta 2006 formé parte del equipo de Juan Villarzú y de Marcos Lima, como vicepresidente de Desarrollo. Desde el inicio, y de acuerdo con los lineamientos estratégicos construidos por el equipo directivo, esta Vicepresidencia amplió sus fortalezas técnicas a temas claves del negocio, como planificación minera, I&D, medioambiente y evaluación de proyectos. 

La creación, en 1995, de la División Radomiro Tomic fue un hito en la historia de Codelco. Fue la primera división minera creada después de las divisiones históricas que administraban la explotación de los yacimientos nacionalizados en 1971.  Decisión estratégica del Directorio, Presidencia Ejecutiva, y en que la Vicepresidencia de Desarrollo aportó con el sustento técnico y económico.

En 1994 la VDE llevó adelante una nueva ingeniería básica del proyecto Radomiro Tomic, ex proyecto Pampa Norte, que había iniciado en 1992, y que, en base a nuevos estudios, fue presentado y aprobado en septiembre de 1995 por el Directorio, Cochilco y Mideplan. A partir de esta aprobación se abrió la discusión de que fuese un proyecto a ser construido por la División Chuquicamata o fuese la base de una nueva división. 

Como Presidente Ejecutivo, Juan Villarzú fue clave para que se adoptara la opción de crear la División Radomiro Tomic. Basado en fundamentos para demostrar que los yacimientos Chuquicamata y Radomiro Tomic eran diferentes en su origen geológico y el imperativo de crear en Codelco un caso diferente a las culturas históricas. Opción que Juan promovió ante distintas audiencias internas y externas para, finalmente, ser la aceptada.  Visión de negocio que se desarrolló e implementó a continuación eficazmente, como proyecto y organización productiva, y demostró, en el tiempo, que la decisión fue exitosa y que, sin duda, tuvo impacto muy positivo en toda la Corporación.


Nelson Pizarro.

Nueva visión de negocio

Testimonio de Nelson Pizarro, ex presidente ejecutivo de Codelco.

En mis primeros años en Codelco trabajé con Juan Villarzú, quien ejercía como Presidente Ejecutivo de la empresa. Antes de trabajar con él, yo tenía una visión de la profesión de ingeniería de minas focalizada en “producir”. 

El concepto de negocio minero surge con la llegada a Codelco de varios presidentes ejecutivos, entre ellos Juan, quienes trajeron prestigiosos profesores y académicos al Directorio, introduciendo de esta forma un cambio muy radical de la visión de negocio. Esta nueva visión transformó nuestra realidad. Entendimos que el éxito no se mide sólo en el retorno financiero para los accionistas, sino en el valor real que aportamos a las comunidades impactadas por la minería. 

Este compromiso nos obligó a reconfigurar nuestras herramientas de planificación y gestión empresarial.


Pascual Veiga.

Proveedores como socios estratégicos

Testimonio de Pascual Veiga, ex presidente de Aprimin, socio de Voces Mineras A.G.

Como ex presidente de la Asociación de Proveedores Industriales de la Minería (Aprimin) y habiendo tenido el privilegio de mantener una relación profesional y personal con Juan Villarzú durante más de cuatro años, deseo dejar testimonio de la profunda huella que dejó en la minería chilena y, particularmente, en la relación entre Codelco y el mundo de los proveedores.

Uno de sus aportes más relevantes fue promover un cambio cultural en la relación con los proveedores. Bajo su liderazgo se comenzó a transitar desde un modelo basado principalmente en relaciones transaccionales hacia uno sustentado en la colaboración, la confianza mutua y la búsqueda de objetivos compartidos. Juan entendió tempranamente que los proveedores no eran simplemente contratistas o abastecedores de bienes y servicios, sino socios estratégicos en la creación de valor, la innovación y la competitividad de la minería chilena.

Esa visión permitió avanzar en alianzas y espacios de diálogo que contribuyeron a acercar posiciones entre la gran minería y sus empresas colaboradoras, generando un espíritu de cooperación que posteriormente se consolidó como una práctica habitual en la industria. Su capacidad para escuchar, construir consensos y convocar voluntades fue una de sus principales fortalezas.La minería chilena, Codelco y quienes participamos en el desarrollo de su cadena de valor, tenemos mucho que agradecer a Juan Villarzú. Su legado permanece vigente en una industria que hoy entiende mejor que el progreso sostenible se construye mediante la colaboración, la innovación y la confianza entre todos sus