De acuerdo con el socio de Voces Mineras, el país necesita una fundición moderna “que reemplace a las obsoletas y antieconómicas instalaciones de Codelco”, y la inversión propuesta para Paipote “no tiene sentido comercial”.
Como una nueva forma de aportar a la comunidad con información especializada e independiente, publicaremos entrevistas breves a nuestros socios sobre diversos temas relacionados con la actividad minera, los principales desafíos de la industria y las oportunidades para que siga contribuyendo al desarrollo sustentable del país.
Bajo el título “Voz Experta VVMM”, este ciclo de entrevista breves –con información precisa y directa– se inicia con una mirada sobre las fundiciones, un tema ampliamente debatido al interior del sector, principalmente en torno a la estrategia que debiera seguir el país.
En esta ocasión responde el socio de Voces Mineras, Pío Vilavella, ingeniero que trabajó más de 20 años en Chuquicamata y muy relacionado al área de fundición.

– A su juicio, ¿en el actual escenario Chile debiera aumentar su capacidad de fusión y refinación? ¿Por qué?
– Más que aumentar su capacidad de fusión y refinación, lo que se necesita es tener una instalación moderna de fundición que reemplace a las obsoletas y antieconómicas instalaciones de Codelco. Tiene que ser una fundición con costos del primer cuartil y con capacidad para recuperar todos los subproductos presentes en los concentrados, lo cual permitiría tener costos de producción competitivos.
Esto sería una defensa como país, ante la política de China de manejar el negocio de fundición de concentrados de cobre a su antojo, ahogando a toda la competencia, aunque sea pequeña. Así, China quiere replicar la estrategia que aplicó con el acero, donde hoy día no tienen competencia y el mundo está en sus manos.
– ¿Cuál es su opinión sobre la nueva fundición en la que Enami invertiría US$1.700 millones, con una capacidad de procesamiento de 850 mil toneladas de concentrado de cobre al año y una refinería electrolítica que producirá 240 mil toneladas de cátodos de cobre?
– La nueva Fundición en Paipote es una decisión geopolítica, que no será capaz de competir por su tamaño, a nivel de lo que actualmente es el mercado mundial de los concentrados de cobre. No tiene sentido comercial y, por lo tanto, será una carga para las finanzas públicas, como lo fue la antigua fundición. El tamaño mínimo debe estar en el orden de los 2.000.000 ton/año de capacidad de tratamiento, lo cual permitiría la recuperación económica de los subproductos.
– ¿Qué le parece el memorándum de entendimiento suscrito entre Codelco y Glencore para avanzar en el desarrollo de una nueva fundición de cobre, que se construiría en la Región de Antofagasta? ¿En qué medida competiría con las fundiciones de Chuquicamata y Altonorte?
– Dado el nulo interés de Codelco de realizar un estudio individual para construir una nueva fundición, que reemplace parcialmente sus instalaciones obsoletas de fundición, este acuerdo se puede catalogar de positivo. Al ser dirigido por un privado y si se excluye la interferencia política de la administración de Codelco, es posible que se obtengan resultados positivos. En la memoria está el fracaso del proyecto Fundición Mejillones.
La fundición de Chuquicamata no es competitiva al ser tecnológicamente obsoleta y completamente ineficiente en costos. La fundición de Altonorte, de propiedad de Glencore, es un antecedente positivo de la realidad del país; tiene alimentación independiente de Codelco y, en un principio, debería seguir igual.
La fundición futura (eventual) debería reemplazar en su totalidad a la fundición de Chuquicamata. Ambas (Altonorte y la nueva) deberían operar independientemente, con administraciones separadas e independientes. Codelco debería analizar cómo cubrir el tonelaje de concentrado adicional que podría entregar a la nueva fundición, según lo acordado en el futuro acuerdo entre Glencore y Codelco.