Minería en la comunidad

El 6 de Febrero del 2016 se publicó un interesante artículo de The Economist titulado “Minería en Latino América: desde el Conflicto a la Cooperación”, el cual fue traducido y compartido en nuestra página. El artículo plantea un interesante tema de actualidad y de vital importancia para países como Perú y Chile, del cual nuestras voces quisieron compartir su opinión y escuchar la tuya!

Sergio Jarpa

“Creo que el artículo de The Economist “Minería en Latino América: desde el Conflicto a la Cooperación” refleja una preocupante realidad: justificada o injustificadamente, existe una oposición liderada por grupos organizados y/o promovida por grupos de interés cuyas principales manifestaciones se producen en Perú y Chile, a pesar que tal como lo subtitula el artículo, ” las grandes mineras muestran un mejor record del que sus críticos reclaman”.

Sin embargo, a pesar que las protestas de los opositores a la Minería y otras industrias extractivas en Perú han sido mucho más violentas, con un saldo de 53 muertos durante el actual Gobierno del Presidente Humala, la producción de cobre en Perú se incrementará en un 50 % este año, pasando de 1,7  a 2,5 millones de toneladas con la entrada en producción de importantes proyectos, mientras que en Chile se ha mantenido y se mantendrá relativamente constante y sin nuevos proyectos relevantes en el corto plazo. Claramente existen otras mayores ventajas competitivas en Perú que lo hacen más atractivo que nuestro país y que vale la pena analizar por nuestras autoridades.

 

Las causas y características de la oposición y protestas antimineras en ambos países tienen similitudes pero también diferencias: la competencia por el uso del agua y los temores de contaminación son comunes, aunque en Perú la Sierra es verde y poblada en contraposición a nuestra desértica zona minera en el Norte. En Perú es más común el caudillismo de autoridades locales electas por voto popular y que no necesariamente obedecen al Gobierno Nacional, mientras que en Chile el uso y abuso del Convenio 169 y la judicialización interesada y sin consecuencias posteriores se han institucionalizado.

 

En relación a nuestro país, el primer paso para enfrentar esta nueva realidad es el reconocimiento por parte de la industria minera que no ha sido efectiva ni eficiente en convencer a la opinión pública en general y a las comunidades aledañas en particular que la Minería es beneficiosa para ellas. El segundo corresponde al Estado, representado por el Gobierno de turno, que nunca ha formulado una política minera ni ha fortalecido su institucionalidad acorde a la importancia histórica, presente y futura de la Minería para el país, transformando a Chile no en un país minero sino en uno que vive de la Minería muy bien representado por el slogan de “el sueldo de Chile”.

 

Como cambiar positivamente los paradigmas respecto a la Minería no resulta tarea fácil y ha sido uno de los principales motivos para el nacimiento de Voces Mineras. Sin embargo, existen algunas iniciativas en dicha dirección como también ideas a considerar en relación a la conflictiva relación empresas mineras-comunidades:

  1.  Convocados por el Consejo Nacional de Innovación y Competitividad, un grupo de destacados personeros públicos y ejecutivos de empresas mineras crearon la Comisión Minería y Desarrollo de Chile y elaboraron el documento ” Minería: Una Plataforma de Futuro para Chile”, el cual fue presentado a la Presidenta Michelle Bachelett en Diciembre de 2014. En dicho documento se presenta una visión y se identifican las prioridades estratégicas requeridas para que la minería chilena mantenga su liderazgo a nivel mundial, estableciendo objetivos a alcanzar en los próximos 20 años. Aun cuando se definen objetivos muy ambiciosos y a muy largo plazo, puede considerarse este documento como un buen punto de partida para establecer una política minera efectiva y estable.
  2. Para avanzar en el logro de los objetivos anteriormente citados, se definen dos iniciativas: “Minería Virtuosa”, liderada por el ex Gerente del Consejo Minero Sr. Mauro Valdés a través del programa Alta Ley al amparo de Fundación Chile; y “Minerá Sostenible e Inclusiva”, liderada por el ex Ministro de Economía del ex Presidente Ricado Lagos Sr. Ricardo García a través del programa Valor Futuro al amparo de Corfo. A pesar de su origen común en la Comisión Minería y Desarrollo para Chile y objetivos interrelacionados, no resulta fácil entender la creación de dos instancias paralelas para implementarlos.
  3. La iniciativa Minería Sostenible e Inclusiva ha planteado la creación de un mecanismo o institucionalidad previa a la judicialización de proyectos mineros y energéticos con la intención de evitarla, lo que parece digna de concretar. La detención de proyectos vía judicialización ha resultado en un lucrativo negocio para algunos ambientalistas y abogados sin ningún riesgo o costo posterior aunque sus recursos judiciales resulten finalmente injustificados en la mayoría de los casos.

Tal como lo explicita The Economist, los beneficios de la Minería van al presupuesto general de la Nación y se invierten mayoritariamente en las Regiones más pobladas, mientras que los costos y externalidades negativas las afrontan las comunidades aledañas a las operaciones mineras. Como una forma de compensar esta situación, en Perú se creó en Canon Minero, un impuesto que va en total beneficio local. En Chile existió algo similar pero fue abolido por el Gobierno Militar, situación que podría revisarse siempre que no ocurra lo mismo que con el Royalty, cuyo objetivo inicial de promover la investigación ha quedado totalmente desvirtuado en la práctica. s leo.

Maria Isabel González

“Me alegro de que en Chile aun estemos lejos de situaciones como la ocurrida en Perú. También me pregunto cómo evitar que en Chile se llegue a extremos tan violentos y pienso: Voces Mineras va a contribuir con un granito de arena para evitarlo.”

Debiera generarse una amplia reflexión respecto de cómo evitar algo parecido en Chile, apelando al esfuerzo de todos y muy especialmente de las propias empresas mineras. Es necesario realizar esfuerzos por parte de las empresas mineras para que no sigan ocurriendo desastres ambientales, como los que hoy nos están pasando la cuenta.

Uno de los principales problemas de la sociedad actual, es la ausencia de líderes. Los políticos piensan que hay que seguir a la gente, los líderes son aquellos que convocan a la gente y son capaces de hacer que ellos los sigan por la senda del bien común.

Juan Medel

“El articulo corresponde a un reportaje que describe una realidad y no a un artículo de opinión.

Lo que me preocupa es que es indudable que el tema que se plantea viene para quedarse y en esa línea me pregunto cuando se habla de productividad y de la minería del siglo XXI como se considera este gran tema: medio ambiente y comunidades, que afecta significativamente a la productividad del capital. Además, va a acompañar a las operaciones y sus costos durante toda la vida del yacimiento, ya no es solo hacer acuerdos durante el proceso inversiones.”

Manejo y depositación de relaves, usos del agua de la alta cordillera, disposición de residuos industriales, emisiones etc. etc. estos temas deben ser parte de la definición de la minería del siglo XXI. Esta nueva forma de hacer minería no solo debe considerar la productividad laboral y de los terceros o de disponer de buenos y eficientes contratos de servicios. La responsabilidad social para operar debe observarse y ganarse todos los días y será algo cada vez más vigente y exigible por la sociedad.

Es posible que estemos frente a una fuerza que recién estemos conociendo, más fuerte incluso que los propios sindicatos, con la cual debamos negociar cupos de producción.

Alejandro Labbé

“Más allá de los esfuerzos que la Industria Minera hace en mejorar su percepción, esta sigue cayendo. Al parecer algunos la aceptan como un mal necesario, sin embargo hay también quienes argumentan que sencillamente la minería no es compatible con el desarrollo sustentable.”

Como sea, hay una tremenda diferencia entre lo que la minería piensa de sí misma y lo que la sociedad percibe de ella. La gente más joven no trae mejores ideas de la minería, sino peores. No hay dudas en que han cambio de los estándares de comportamiento social y la industria minera tiene que alinearse con estas nuevas formas, más aún entenderlas, participar y, de ser posible, anticiparse. La industria minera no puede continuar sin entender esto y de no hacerlo y participar, estará afectando gravemente su negocio y observará cómo se generan nuevas leyes y requerimientos que terminarán por afectar la propia economía de los países o afectar, sin intención, el medio ambiente.

Hay básicamente tres (3) aspectos que son el núcleo de las necesidades de un desarrollo sustentable:

1. La actividad económica debe ser considerada junto a sus consecuencias sociales y ambientales.

2. La actividad minera debe considerar el efecto de su actividad y en los recursos que utiliza, el impacto en las futuras generaciones (Brundtland Definition)

3. Los negocios, el gobierno y otros sectores sociales tiene que actuar junto para que sea efectivo.

Si la minería no logra entender esto, se verá gravemente afectada en el futuro. Las nuevas generaciones empiezan a entender que el desarrollo sustentable es un dato dado de la ecuación.

Tradicionalmente la minería está respondiendo a las críticas en forma defensiva, generalmente argumentando que estas son tendenciosas o interesadas. Por otro lado, desarrolla actividades de educación o apoya iniciativas comunitarias, esto es sencillamente insignificante y promueve de alguna manera la protesta tendenciosa y genera regulación de gobernanza equivocada.

Debemos entender el problema en la base de su concepción sustentable y actuar consecuentemente. Creo que seguir publicando que el cobre es bueno e imprescindible para la salud no es suficiente. Si somos capaces de mover la actividad minera a los niveles que reclama la sociedad en su aspecto sustentable y la productividad al nivel más racional y dinámico posible, entonces también podríamos participar de esos yacimientos idílicos y ser solicitados para su explotación sustentable. Los trabajadores, técnicos y profesionales pueden ser parte de una nueva empresa de servicios mineros globalizada. Eso, creo yo, es ser líder en el rubro y no el volumen del producto.

Víctor Petermann

“A futuro las comunidades aledañas a los proyectos tendrán mucho que decir.”

Las comunidades están compuestas por personas, dentro de las personas hay tres tipos.

1) quienes solo quieren dinero personal

2) quienes se oponen por principio al desarrollo de actividades económicas que permitan generar un lucro para los dueños del proyecto y los que creen que el desarrollo económico no es necesario.

3) los que ven que el proyecto trae un beneficio real para la comunidad y para ellos mismos.

Para las empresas privadas que quieran invertir, tendrá que ofrecer proyectos que beneficien a la comunidad y donde la mayoría de las personas sean del tipo 3 y poder convencer a algunas del tipo 1, las del tipo 2 difícilmente aprobarán. La población es fácilmente convencida por personas del tipo 2.

La única posibilidad futura es que los proyectos mineros futuros sean estatales con toda la problemática que esto tiene. No veo la razón por la cual una comunidad apoye un proyecto a menos que sea altamente beneficiosa para ellos. El lucro de los inversionistas es siempre mal visto en Sudamérica. Si se tiene población cerca del proyecto, el problema se incrementará, además

la legislación y abogados especialistas se prestarán para generar el conflicto.

Si Chile quiere seguir teniendo minería, tendrá que revisar muy bien su legislación, el 169 y el medio ambiente, harán muy difíciles los proyectos, además con la Nueva Constitución, todo nos dice que el problema empeorara.

Nadie piensa racionalmente como queremos que el país realmente se desarrolle. Muchos creen que con los impuestos y un gobierno controlador y ojalá dueño de todo, se resuelve el problema,

nadie ve cuales son las experiencias de otros países, son muchos los que piensan que el estado lo resuelve todo. El estado es muy importante y puede eficientemente participar en muchas actividades, pero al final son las personas y su empuje lo que desarrolla el país. La única manera de cambiar esto es con una larga campaña publicitaria en que se apoye el desarrollo minero y consecuentemente las empresas consideren mejor he incluyan a sus vecinos.

Carlos Vega

“En Perú, como lo resume muy bien el artículo, han ocurrido graves hechos que lamentar producto de la oposición de las Comunidades al desarrollo de los proyectos mineros, particularmente por “contaminación a las aguas”.   Muchos de ellos aprobados, conforme a su legislación y con respaldo político declarado de las autoridades de gobierno, incluido el Presidente de la República.”

Si bien las situaciones geográficas, sociales, culturales y económicas son bien distintas al comparar la minería peruana con la chilena, es cierto que el problema de fondo, al final es el mismo.  Aversión a nuestro sector y preferencia absoluta a la agricultura.  Más duro sería nuestro caso, sí nuestros proyectos mineros estuvieran en zonas agrícolas y nuestras costumbres culturales más apegadas a las tradiciones y creencias.

El abuso de las empresas en el Perú ha sido grande y por muchos años y el apego de la gente a la tierra sin duda que ha facilitado el trabajo de oponerse al desarrollo de la minería.

En Chile, hay paradigmas que aún se mantienen: las empresas extranjeras invierten y dan trabajo, pero se llevan nuestra riqueza y sólo dejan un hoyo; los recursos de las empresas en general son inagotables; la minería lo contamina todo, agua, aire y ocasiona enfermedades directas incurables, la literatura del carbón, el salitre, la plata y el cobre lo afirma.  El que tiene una mina es rico, la minería es rica por el solo hecho de existir y el dinero trae a los pueblos más miseria, prostitución, alcoholismo, drogadicción y al agotarse deja solo pobreza.

En Chile actual, la minería es para las comunidades comparable con la instalación de un vertedero de basura, una planta de tratamiento de aguas servidas, la construcción de una cárcel y para unos pocos la oportunidad de hacerse rico negociando sus bienes o su ubicación estratégica.

Es lógico pensar entonces que el panorama es cada día más difícil porque el desarrollo de la minería debe contar con el apoyo del gobierno a través de una POLITICA DE ESTADO.  Sí así fuera, la educación de los menores debería considerar la minería, junto a lenguaje y matemáticas, junto a ciencias y artes.  El estado debiera de establecer los caminos de entendimiento para hacer las cosas bien desde el origen de un proyecto, con leyes fundamentales y reglamentos claros y no creando leyes para auditar y castigar.

Concluyo diciendo, que debemos aterrizar la minería convenciendo a las autoridades, estas y las siguientes que necesitamos de la minería, que podemos hacerlo mejor, corregir nuestros errores y ganarnos la confianza de la gente hasta convencerlos que la minería es buena para todos.

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